El corte por electroerosión, el láser, el chorro de agua y el plasma pueden cortar la misma pieza, y sin embargo casi nunca son intercambiables. La decisión no la toma el catálogo de la máquina: la toman tres datos que ya están en tu plano, y en este orden. Qué material es, qué tolerancia pide la cota más exigente y qué espesor hay que atravesar.
Esta guía es la conversación que tenemos a diario en el taller cuando llega un plano y hay que decidir por dónde se ataca. Sirve igual si acabas comprando el trabajo fuera.
Los cuatro procesos, en una tabla
Las cifras de precisión son órdenes de magnitud habituales en taller, no especificaciones de una máquina concreta: cada equipo tiene su rango y su puesta a punto.
| Criterio | Electroerosión por hilo | Láser de fibra | Chorro de agua | Plasma |
|---|---|---|---|---|
| Materiales | Solo conductores | Metales, con límites en los muy reflectantes | Prácticamente cualquiera | Solo conductores |
| Precisión típica | ±0,005 mm | ±0,1 mm | ±0,1 mm | ±0,5 mm |
| Calor sobre la pieza | Casi nulo | Alto | Ninguno | Muy alto |
| Velocidad | Baja | Muy alta | Media | Alta |
| Coste por hora | Alto | Medio | Medio | Bajo |
| Su terreno | Matricería y piezas críticas | Chapa en serie | Espesores grandes y materiales raros | Estructura y desguace de chapa gruesa |
La tolerancia decide antes que ninguna otra cosa
Empieza por la cota más exigente del plano, no por la pieza entera. Si esa cota está en décimas, tienes cuatro candidatos y puedes elegir por precio. Si baja a centésimas, se caen el plasma y, salvo casos muy favorables, el láser. Si el plano pide micras, o si lleva una tolerancia geométrica ajustada de perpendicularidad o de posición, solo queda el corte por electroerosión, que llega a esa precisión sin una operación posterior de rectificado.
Ese matiz es el que más dinero mueve. Cortar barato y rectificar después es sumar dos procesos, dos amarres y dos oportunidades de estropear la pieza. Cuando la comparación se hace de plano terminado a plano terminado, y no de hora de máquina a hora de máquina, la cuenta cambia de signo muchas más veces de las que parece.
El material manda sobre el espesor
Si no conduce la electricidad, quedan dos fuera
La electroerosión y el plasma necesitan que la corriente pase por la pieza. Vidrio, piedra, cerámica técnica, composites de fibra y plásticos se quedan sin esos dos procesos por definición física, no por limitaciones de la máquina. Ahí el chorro de agua abrasivo es casi siempre la respuesta, porque corta por abrasión y le da igual de qué esté hecha la pieza.
Si es un metal duro, la dureza deja de importar
Un acero templado a 60 HRC, un carburo o la widia son un problema serio para cualquier herramienta de corte, y ninguno lo es para la electroerosión: como el hilo nunca toca la pieza, la dureza del material no interviene en el proceso. Es exactamente el caso en el que un taller con EDM resuelve en una tarde lo que otro devuelve sin presupuestar. Tenemos explicado cómo funciona la electroerosión por hilo paso a paso, y también qué admite cada material en el resto de procesos.
El calor deja huella, y a veces se paga cara
El láser y el plasma cortan fundiendo. Alrededor del corte queda una franja de material que ha pasado por un ciclo térmico y ha cambiado de propiedades: es la zona afectada térmicamente. En una pieza de chapa para un cerramiento no molesta a nadie. En un componente que va a ir templado, que trabaja a fatiga o que forma parte de una matriz, esa franja es un defecto que se arrastra hasta el final de la vida útil de la pieza. Y las piezas finas o alargadas se deforman por el calor: salen de la máquina con la cota buena y se mueven al enfriarse.
El chorro de agua no aporta calor en absoluto. La electroerosión trabaja sumergida y deja solo una capa superficial mínima, que en piezas críticas se retira con una pasada de acabado del propio hilo. Cuando el plano habla de tratamiento térmico previo, esta columna de la tabla suele cerrar la discusión.
Espesor: dónde empieza a apretar cada proceso
El láser es imbatible en chapa fina y media, y pierde fuelle según sube el espesor: el corte se ensancha, se vuelve más lento y el canto empeora. El plasma aguanta espesores mayores en acero, pero con una tolerancia que ya no sirve para casi nada mecánico. El chorro de agua es el que llega más lejos en espesor sin cambiar de comportamiento, a costa de tiempo. Y la electroerosión corta alturas considerables con una constancia que no tienen los demás, porque el hilo se comporta igual arriba que abajo, pero pagando cada milímetro en minutos de máquina.
Por qué la hora más cara puede salir la más barata
La tarifa por hora de la electroerosión es la más alta de las cuatro, y aun así hay piezas en las que es la opción económica. Ocurre siempre por el mismo motivo: porque evita operaciones. Una pieza que se corta a medida, sin rebaba que quitar, sin deformación que corregir y sin rectificado posterior sale del taller lista para montar. Si además es una serie corta o una pieza única, no hay utillaje que amortizar ni programa que rentabilizar en cientos de unidades.
Al revés también es verdad, y conviene decirlo: para chapa en serie, para geometrías sencillas y para tolerancias normales, llevar la pieza a electroerosión es tirar dinero. Ahí el láser gana por goleada.
Cómo lo decidimos nosotros cuando llega un plano
En el taller seguimos siempre el mismo orden, y en tres preguntas suele estar resuelto:
- ¿El material conduce? Si no, es chorro de agua y no hay más que hablar.
- ¿Cuál es la cota más exigente? Por debajo de la centésima, electroerosión. Por encima de la décima, cualquiera de los otros tres.
- ¿La pieza tolera calor? Si va templada, trabaja a fatiga o es delgada y larga, se caen el láser y el plasma aunque la tolerancia diera.
Cuando el resultado son dos procesos válidos, decide el número de piezas. Una unidad o una serie corta van a electroerosión; una serie larga, al proceso más rápido que cumpla el plano. Y si el plano viene con una cota exigente que en realidad no lo necesita, lo normal es que la conversación acabe ahí: revisar esa cota abarata la pieza más que cambiar de máquina. Puedes ver el resto de procesos de mecanizado que hacemos para situar cada uno.
Corte por electroerosión en Galicia
En Galicia hay talleres de mecanizado en casi cada polígono, pero pocos tienen electroerosión por hilo propia, y esa es la razón por la que muchas piezas de matricería acaban viajando al País Vasco o a Madrid, con el plazo y el porte que eso añade. En Mecanizados Baixo Miño la tenemos en O Rosal, a 25 minutos de Vigo y a 10 de la frontera con Portugal, junto al fresado, el torneado y la fabricación bajo plano, así que la pieza no cambia de taller cuando cambia de proceso.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre corte por electroerosión y corte por láser?
El láser funde el material con un haz de luz concentrado y la electroerosión lo arranca con descargas eléctricas a través de un hilo. El láser es mucho más rápido en chapa y bastante más barato por metro cortado; la electroerosión es del orden de diez veces más precisa y no calienta la pieza, así que no deja zona afectada térmicamente ni deformación.
¿Qué precisión se consigue con cada proceso de corte?
Como orden de magnitud habitual: electroerosión por hilo, en torno a ±0,005 mm; láser de fibra y chorro de agua, en torno a ±0,1 mm; plasma, en torno a ±0,5 mm. Si el plano pide centésimas o micras, la electroerosión es la única de las cuatro que llega sin una operación posterior de rectificado.
¿Se puede cortar aluminio o acero inoxidable con electroerosión?
Sí. La electroerosión corta cualquier metal que conduzca la electricidad, y el inoxidable y el aluminio lo hacen. La pregunta útil no es si se puede, sino si compensa: en aluminio de espesor medio y tolerancias normales, el fresado o el láser resuelven antes y más barato.
¿Qué proceso de corte elijo si la pieza es de material no conductor?
Ni electroerosión ni plasma sirven: los dos necesitan que la corriente pase por la pieza. Para vidrio, piedra, composites, cerámica o plásticos técnicos queda el chorro de agua abrasivo, que corta por abrasión pura y es indiferente al material.
¿Hay talleres de corte por electroerosión en Galicia?
Sí. Mecanizados Baixo Miño tiene electroerosión por hilo en su taller de O Rosal, a 25 minutos de Vigo, y da servicio a empresas de Pontevedra, O Porriño, Vigo y el norte de Portugal, sin necesidad de enviar las piezas al País Vasco o a Madrid.
¿No sabes qué proceso pide tu pieza?
Mándanos el plano y te decimos con qué se fabrica mejor, con presupuesto en menos de 24 horas. Si lo tuyo no es electroerosión, te lo decimos igual.
